Este nuevo acuerdo supone un importante avance en los niveles mínimo de calidad exigibles en el marco del SAAD, abordando cuestiones tales como la mejora de las ratios de personal de atención directa, la reducción en el tamaño de las propias residencias, la incorporación de un modelo basado en unidades de convivencia (para lograr unos apoyos más flexibilizados e individualizados para las personas), o la obligación para las nuevas residencias de contar con al menos un 65% de habitaciones individuales para garantizar la privacidad de las personas, entre otros extremos.