Los días 19 y 20 de mayo de 2026 se celebró el cuarto encuentro presencial en el marco de la Ponencia del Sistema Común de Evaluación de la Calidad del Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia (SAAD) en el Centro Alzheimer Fundación Reina Sofía.
Este encuentro tuvo lugar en cumplimiento de lo recogido en los artículos 33, 34 y 35 del Acuerdo del Consejo Territorial de Servicios Sociales y del SAAD, sobre criterios comunes de acreditación y calidad de los centros y servicios del SAAD, y los artículos 34 y 35 de la propia Ley 39/2006, de 14 de diciembre, de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las personas en situación de dependencia.
El objetivo de estos encuentros presenciales es continuar el proceso de trabajo con las Comunidades Autónomas para construir, de forma colaborativa y consensuada, un sistema común de evaluación de la calidad. Ese sistema común proporcionará un marco referencial con los criterios de calidad que orienten los cuidados y apoyos a las personas en situación de dependencia desde la perspectiva del enfoque de derechos humanos, la atención centrada en la persona y la base comunitaria.
El punto de partida es que la salud y la seguridad forman parte del ejercicio efectivo de derechos y deben abordarse desde una perspectiva integral, preventiva y centrada en la persona. Ello implica evaluar no solo la existencia de cuidados, apoyos o medidas de protección, sino también cómo estos se prestan, con qué impacto en la vida de la persona y hasta qué punto contribuyen a sostener su bienestar, su autonomía y su proyecto de vida.
Esta dimensión parte de una comprensión amplia de la salud, alineada con la definición de la Organización Mundial de la Salud, entendiendo que el bienestar físico, emocional y social se construye en interacción con el entorno, las relaciones, las oportunidades de participación, la seguridad cotidiana y la posibilidad de mantener el control sobre la propia vida.
En este sentido, es importante comprender que la calidad de los apoyos y cuidados no puede evaluarse únicamente desde la experiencia de la persona que los recibe, sino también desde las condiciones en las que cuidan quienes sostienen esos apoyos en la vida cotidiana. La sostenibilidad de los cuidados, la continuidad relacional, la personalización de los apoyos y la coherencia ética de las prácticas dependen directamente de cómo se encuentran las personas que cuidan y de las condiciones organizativas y relacionales en las que desarrollan esa tarea.
Este nuevo encuentro se centró en la figura del asistente personal. Además, se ha evaluado, de forma objetiva, en qué medida los servicios integran las orientaciones de los criterios de calidad diseñados, al mismo tiempo que se contempla facilitar procesos de autoevaluación y mejora continua, así como garantizar la transparencia hacia la ciudadanía y los grupos de interés, ofreciendo información sobre la situación de cada servicio respecto a los criterios de calidad.