Volver

Sobrediagnóstico de trastornos mentales en personas adultas: Una mirada crítica para mejorar la calidad de vida II

19 - 05 - 2025

CALIDAD DE VIDA | CONTENIDOS ESPECIALIZADOS

Jorge Marredo Rosa. Psicólogo investigador. Coordinador del área de Gestión del Conocimiento, que presta sus servicios en el Creap a través de Grupo 5 Acción y Gestión Social S.A.U.

En la anterior parte del artículo (enlace) hablamos de qué es el sobrediagnóstico, sus causas y consecuencias. En esta otra parte nos centraremos que podemos hacer para prevenirlo y afrontarlo.


¿Qué podemos hacer? Alternativas para un abordaje más justo y eficaz

Ajustar el diagnóstico a la realidad. Urge formar mejor a los profesionales, dotarlos de herramientas clínicas rigurosas y promover una evaluación que tenga en cuenta no solo los síntomas, sino el contexto y el impacto funcional real en la vida de la persona. Frente a categorías cerradas, hay que recuperar el sentido clínico y la visión integral. A veces, simplemente escuchar mejor puede evitar un diagnóstico apresurado.

Intervenir sin medicalizar. Para los casos donde los síntomas son leves o situacionales, conviene valorar estrategias como la observación activa, el acompañamiento psicológico o las intervenciones comunitarias. Terapias como la cognitivo-conductual, el mindfulness, el deporte o los grupos de apoyo pueden marcar una diferencia sustancial sin necesidad de fármacos.
Muchos de estos recursos funcionan especialmente bien cuando se integran desde la atención primaria, que debería ser un punto clave en cualquier estrategia de salud mental.

Formar e informar. Mejorar la cultura en salud mental de la población es una de las claves. Hay que enseñar —en serio— a distinguir entre malestar y patología, y a buscar ayuda adecuada sin caer en el diagnóstico como única salida. También es necesario fomentar decisiones compartidas en consulta, donde la persona diagnosticada no sea un receptor pasivo, sino un actor informado y activo.

Reformar desde la raíz. No podemos hablar de salud mental sin hablar de vivienda, trabajo, relaciones sociales o precariedad. Los determinantes sociales del malestar están ahí, y cualquier política pública que los ignore está condenada a parchear en lugar de transformar. También es urgente regular mejor la relación entre profesionales e industria farmacéutica, velando por una práctica ética y basada en el beneficio real de la persona diagnosticada. Por último, necesitamos más y mejor investigación: estudios que afinen los criterios diagnósticos, biomarcadores que nos saquen del terreno ambiguo, y evaluaciones serias sobre qué intervenciones funcionan… y cuáles no.

Tecnología al servicio de las personas. Las herramientas digitales, bien diseñadas, pueden acercar servicios, facilitar seguimientos, y dar respuestas ágiles especialmente en zonas donde la atención presencial es limitada. Pero deben ser eso: herramientas, no atajos.


Conclusión: Diagnosticar Menos, Acompañar Mejor

El sobrediagnóstico revela una paradoja difícil de resolver: queremos que se hable más de salud mental, pero corremos el riesgo de que se convierta en un cajón de sastre donde todo cabe. No se trata de negar el sufrimiento, sino de aprender a leerlo con más matices.
La solución no está en eliminar diagnósticos, sino en usarlos con rigor, sensibilidad y sentido. En mirar más allá de los síntomas, en apostar por tratamientos que pongan a la persona en el centro y en construir sistemas de salud mental que no solo respondan, sino que comprendan.

En definitiva, se trata de devolverle al sufrimiento su dignidad, sin reducirlo a etiquetas, y de confiar en la capacidad de las personas para sanar, reconstruirse y, sobre todo, vivir con sentido.

Contenido relacionado

Monday, 19 May 2025 08:32

MÁS ARTÍCULOS

Asset Publisher

Etiquetas

Friday, 18 November 2022 11:09

Loading...
Loading...

Loading...

Visítanos

Entradas recientes

Tuesday, 11 October 2022 15:07

Servicios